Con lujuria desbocada sufrido
te supe en brazos del jinete
galopando a galope sostenido
galopaba aferrando su juguete.
Tras el jadeo incesante del placer galopante
la salina humedad abrillantó tu piel morena
ni diablos ni arcangeles ni almas en pena
acallaban los gemidos del jinete y su amante.
Extenuada la luna se ocultó sonrosada
y la huella del vértigo exultante
selló la marca de la pasión lograda
marcando amor en la sábana elegante
Despuntó con brillo el sol aturdido
y aún con tiempo de sensaciones plenas
perdíanse perdidos tras el brinco sostenido
el ulular incansables de las sirenas
Cuando las carnes me falten, la riqueza que llevaré estarán atesorados en el cofre de mis vivencias multicolores: El verde, recuerdos de personas que la nostalgia no me permiten olvidar. Rojo, pasiones que sonrojaron a curiosas vecinas, en noches de desenfreno. Amarillo, color predilecto, determina la autoestima y el poder de la energía creativa. Violeta espiritualidad y Blanco, pureza e ingenuidad, diamantes buscados a lo largo de los desgastados caminos de este peregrino transitar.(*)
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