elevada en puntilla de pies tu humanidad
se brinda lascivia a difrutar
mientras tus brazos al surcar
van despertando la virilidad
carnosos labios sueltan el gemir
de corazones hirvientes
cuando los cuerpo calientes
ebullicionan al sentir
gastando la mirada al mirarte
la yema de los dedos
descontrólanse con celos
que buscan amarte
de tus formas, las dunas
exploro incesante, vibrante
lastimósamente ardiente
y me pierdo por las punas
desde tus pies volviendo
deambulo itinerante
y tu piel húmeda resurgiendo
doblega mi estandarte
cansado, agobiado, exultado
pendiente, placiente, sonriente
zigzageante, el músculo
cabizbajo yace acobardado
amanece y las torneadas formas
aparecen semi desnudas
y tras las sábanas escabullidos
deslúmbranme tus tobillos.
Cuando las carnes me falten, la riqueza que llevaré estarán atesorados en el cofre de mis vivencias multicolores: El verde, recuerdos de personas que la nostalgia no me permiten olvidar. Rojo, pasiones que sonrojaron a curiosas vecinas, en noches de desenfreno. Amarillo, color predilecto, determina la autoestima y el poder de la energía creativa. Violeta espiritualidad y Blanco, pureza e ingenuidad, diamantes buscados a lo largo de los desgastados caminos de este peregrino transitar.(*)
jueves, 3 de mayo de 2012
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